Bailes de la tierra y canciones de mariachis venidos de México están dando entrada a lo que parece ser el plato fuerte de los actos:
Un castillo de fuegos artificiales realizado a base de bambú, el animador comenta que se encenderá en breve, el tiempo pasa y el “breve” no termina de llegar. Vamos a cenar con la esperanza de poderlo ver a la vuelta. Pues no, cuando volvimos ya lo habían encendido.
En todo momento están lanzando pequeños globos de papel con una lámpara encendida que van cogiendo altura, parecen pequeños faroles suspendidos en la noche, la luz se va debilitando hasta desaparecer. Estos globos me retrotraen a mi niñez, en las fiestas del barrio del Hospital del Rey.
Después de contratar viaje y hotel de Riobamba, ya podemos dedicarnos a ver cuenca más relajados, visitar el museo Pedro Cieza de León. Para abrir boca el resultado de: “tierra, aire, agua, fuego”; la cerámica.
Museo etnográfico exhaustivo, muy completo, imposible de digerir en una sola visita, en los exteriores, jardín botánico sin explicaciones, chaparrón, a guarecerse y comer algo, el vecino de mesa escribe de derecha a izquierda, me llama la atención.
Cuenca, patrimonio de la humanidad, la tercera ciudad de Ecuador, viviendas de 2ó 3 plantas, anclada en un valle de los Ándes. Por la noche por fin vemos el castillo de fuegos artificiales, nuestra paciencia nos ha costado. La espera al prioste, y los vivas del perifoneador al mismo y a la Virgen del Carmen se repiten en cada actuación, como compensación muy pocos responden. Al empezar a lloviznar deciden encender el castillo de fuegos artificiales por el peligro a que se moje. La puntualidad no es uno de los vicios de loa Ecuatorianos.
Como anécdota contaré que hay una campaña para conseguir que los ecuatorianos sean puntuales, incluso participó el Presidente, llegando tan solo 10 minutos tarde cuando habitualmente puede retrasarse de 3 a 4 horas.
Durante la espera al prioste, pruebo el canelazo que consiste en agua naranjilla, bien caliente, con canela y orujo, de vete tu a saber de qué, sabe bien.
Después de poner a prueba la voluntad de ver el castillo de fuegos artificiales, llega el prioste, y al grito de viva el prioste y su familia, este dice unas palabras que se reducen a decir viva la Virgen del Carmen.
Sin mas tardanza el castillo de fuegos artificiales se pone en marcha, curiosamente el peligro de lluvia desaparecido.
Mañana viaje a Riobamba, quiero ir y no se porqué, tal vez por volver a la emoción de los autobuses de línea.
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