Miércoles, 15 de junio de 2011
Atronadores ruidos golpean mi plácida mañana,
insectos hemimetábolos invaden mi espacio vital.
Más tarde, una máquina diabólica me atrapa en sus entrañas.
Voces vespertinas y melífluas acarician sibilinamente mis oidos.
Al fin la noche.
La diosa Selene vuelve de su letargo.
Atronadores ruidos golpean mi plácida mañana,
insectos hemimetábolos invaden mi espacio vital.
Más tarde, una máquina diabólica me atrapa en sus entrañas.
Voces vespertinas y melífluas acarician sibilinamente mis oidos.
Al fin la noche.
La diosa Selene vuelve de su letargo.
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